Analisis: Los Argentinos ¿se animaran a darle a Macri un poder superior a los Kirchner?


CIUDAD, PROVINCIA y ¿NACIÓN? ¿Que significaría que Macri concentre tanto poder político y económico?

Entre Ciudad, Provincia y Nación administraría el 78% de los impuestos del país y manejaría el 80% del gasto público. El impacto en Justicia, medios y empleo público


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Concentrar la Nación, la Provincia y la Ciudad implicaría mucho. Probablemente, demasiado. El PRO pasaría a recaudar y a administrar el 78% de los impuestos del país y, al mismo tiempo, a manejar el 80% del gasto público total de la Argentina. Pues bien, ¿Qué empleado público o que empresario independiente podría haber? ¿Quién se animaría a criticar al PRO bajo riesgo de perder su empleo o de no poder trabajar con alguno de esos estados? ¿Qué medio de comunicación podría informar libremente sabiendo que puede perder el apoyo de semejante aparato publicitario?

Todo nuevo gobierno comenzó generando grandes expectativas, abriéndose, impulsando una mayor transparencia y un gran respeto por las leyes, etc. Sin embargo, el paso del tiempo nunca resultó neutro. La soberbia que en todos los casos sobrevino al ejercicio permanente de poder produjo cambios de comportamientos. Esto le ocurrió a Alfonsín con la coordinadora, a Menem con la re-reelección, y a los Kirchner con el «vamos por todo». En los tres casos, siempre existió un límite: el periodismo junto a la alianza entre el PJ y la CGT le pusieron un límite a Alfonsín. El propio Alfonsín frenó al riojano con el Pacto de Olivos. El «periodismo independiente», financiado por los gobiernos de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, le terminó imponiendo ciertos límites al kirchnerismo. Ahora bien, si triunfara Macri ¿la historia podría ser diferente? El PRO asumiría con una concentración de poder económico y político sin precedente y la tentación de un nuevo ciclo por 16 años estaría ahí latente.

El eventual gobierno amarillo controlaría el 90% de la pauta publicitaria del país. ¿Qué periodista podría ser independiente? ¿Quién se animaría a criticar al gobierno? ¿Podrían existir los «Lanata» actuales? ¿Qué medio sobrevive sin la publicidad de alguno de estos estados? Esta vez, no estaría la Ciudad ni la Provincia para generar el equilibrio necesario en los medios y salvar a aquellos que se animaron.

Por otra parte, alrededor del 60% de los empleados del Poder Judicial, incluidos los jueces, quedarán bajo la jurisdicción de los gobiernos Nacional, de la Ciudad de Buenos Aires y de la Provincia de Buenos Aires. Con semejante cantidad de recursos y con semejante «control» de la cantidad de empleados del Poder Judicial, ¿podría haber una justicia independiente? Más aún, si el PRO está pidiendo la renuncia de Alejandra Gils Carbó (más allá de los probables escasos méritos que podría tener para ocupar el actual cargo).

Esto no es todo. ¿Qué pasaría con los servicios de seguridad? Los servicios de inteligencia, la SIDE, las fuerzas armadas, Ejército, Armada, Gendarmería, Prefectura Naval, Policía Aeronáutica,  Policia Federal, Provincial y Metropolitana responderían a una sola persona. Hay que recordar que Macri está procesado por realizar supuestas escuchas ilegales.

Más allá que Lousteau haya manifestado que su voto irá en favor  de Macri y que hará una “oposición constructiva desde la Cámara”, lo cierto es que eso ni siquiera alcanzaría porque en los hechos el marcrismo también es mayoría en ese cuerpo legislativo.

En estas últimas elecciones elegimos que un funcionario de Macri sea el nuevo Jefe de Gobierno de la Ciudad, elegimos que una funcionaria de Macri sea la gobernadora de la provincia más grande del país.

Una parte de las urnas ya dijo basta a las actitudes de la Presidenta y eso hay que reconocerlo. Pero también es cierto que ahora está en riesgo el equilibrio político frente a una concentración de poder sin precedentes. Ese equilibrio se daba hasta ahora con Macri en la Ciudad y Scioli en Provincia. Hoy el riesgo es aún mayor: Scioli forjó una carrera propia en la política y antes de llegar a la gobernación no fue ni una creación de la Presidenta, ni funcionario de ella.

Los argentinos pedimos un cambio con nuestro voto, pedimos basta de prepotencia, basta de hacer lo que quieran, basta de superpoderes y súper ministros, basta de un súper presidente… Después del 22, ¿le diremos basta a Macri en caso de resultar el nuevo Presidente? ¿Le diremos «basta» a lo que hoy tanto y con tanta energía estamos reclamando?

 

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